Tras un evento destructivo, como un gran terremoto, es necesario implementar diversas acciones inmediatas para reducir el impacto en la población afectada. A pesar de los mejores esfuerzos de ingeniería, los grandes terremotos aún causan grandes pérdidas materiales y humanas, especialmente cuando ocurren en zonas vulnerables o cuando se superponen a los efectos de otros desastres naturales o antropogénicos. Inmediatamente después de la búsqueda y el rescate, incluyendo la asistencia médica asociada y la reanudación de la cadena de suministro de artículos de primera necesidad, es fundamental evaluar el estado del parque inmobiliario para facilitar el desarrollo de un enfoque de refugio a mediano y largo plazo. Identificar las necesidades de refugio y seleccionar el enfoque o enfoques de refugio más adecuados puede tener un impacto significativo en el ritmo y la calidad de la recuperación. La reubicación se considera a menudo una solución. Sin embargo, puede paralizar a las comunidades y las estructuras sociales, especialmente cuando se aplica fuera de contexto, al afectar gravemente la calidad de vida, ya que altera las relaciones humanas consolidadas y puede retrasar y prolongar los tiempos de reconstrucción. La evaluación de grandes parques inmobiliarios para identificar edificios aún en uso plantea varios desafíos. Entre ellos se encuentra el tiempo necesario, así como el registro adecuado para mantener un análisis ordenado de los daños en la población de edificios afectados por el evento (terremoto). En este sentido, las herramientas digitales pueden desempeñar un papel importante y son cada vez más utilizadas por los operadores humanitarios en las respuestas a desastres para aumentar la eficiencia, reducir los tiempos de retraso en la disponibilidad de datos y aumentar la consistencia. Este documento presenta primero el enfoque que se implementó después del evento sísmico M7.2 de Haití de 2021 para acelerar la evaluación del parque inmobiliario y la respuesta al desastre, luego lo compara con la práctica actual en Italia. El enfoque adoptado para Haití permitió llegar a más de 600.000 beneficiarios durante el período relativamente corto de 5 meses y permitió crear una base de datos del estado y los daños de los edificios examinados que permitió revisiones y análisis en tiempo real por parte de expertos remotos, mejorando aún más la calidad de las evaluaciones y, en última instancia, la seguridad de los sobrevivientes.