La ubicación geográfica de los países caribeños los hace particularmente vulnerables a los peligros naturales. Los edificios, el agua, el transporte y la infraestructura eléctrica representan activos clave para estos países; sin embargo, muchos de estos activos se ubican en zonas altamente propensas a riesgos y, por lo tanto, están expuestos a los impactos resultantes.
El funcionamiento continuo de edificios públicos críticos, infraestructura de agua, transporte y energía permite el crecimiento económico continuo y el bienestar social. Los daños a estos sectores resultan en pérdidas económicas directas e interrupciones operativas, y tienen efectos en cascada sobre otras infraestructuras. Para mejorar la resiliencia de esta infraestructura crítica, es importante implementar un programa de evaluación (evaluación del estado), identificar los componentes vulnerables e implementar técnicas eficaces de fortalecimiento para dichos componentes. El objetivo de dicho programa es reducir los daños, las pérdidas económicas y el tiempo de inactividad ante futuros desastres naturales.