El terremoto de Haití de enero de 2010 causó más de 230.000 muertes, afectó a 3 millones de personas y dañó o derrumbó más de 200.000 estructuras. Se emprendió un proyecto sin precedentes de evaluación de daños por terremotos mediante una operación conjunta del Ministerio de Obras Públicas de Haití, la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, la Fundación Panamericana para el Desarrollo y los autores con tres objetivos estratégicos: (1) evaluación rápida de daños, (2) desarrollo de una base de datos de reconstrucción y (3) mejorar las capacidades técnicas de los ingenieros haitianos. Se desarrolló una versión modificada de la plataforma técnica ATC-20 del Consejo de Tecnología Aplicada, que tiene en cuenta el diseño de edificios haitianos. Como parte de este programa, se implementaron técnicas de recopilación de datos basadas en PDA y programas de garantía de calidad, y se capacitó a aproximadamente 600 ingenieros haitianos. Hasta marzo de 2011, se habían inspeccionado aproximadamente 400.000 edificios. Esta base de datos se utilizó para desarrollar: (1) estrategias de reparación para estructuras con etiqueta amarilla, y (2) evaluaciones de reparabilidad, reconstrucción y demolición para estructuras con etiqueta roja. Este programa también podría extenderse como plataforma para la evaluación de daños sísmicos y estrategias de reconstrucción en otras partes del mundo.