El 12 de mayo de 2008, un terremoto de magnitud 8,0 sacudió China, aproximadamente a 80 km al oeste de Chengdu, en la provincia de Sichuan (Wenchuan), y a 1550 km al suroeste de Pekín. Las víctimas mortales superaron las 70.000 y millones resultaron heridas o quedaron sin hogar. Los daños se estimaron en más de 150.000 millones de dólares. Miles de edificios de mampostería no reforzada y hormigón armado se derrumbaron o sufrieron graves daños. Las escuelas y los hospitales se vieron especialmente afectados y muchos se derrumbaron. Muchos factores contribuyeron a la devastación sin precedentes. En el caso de los edificios derrumbados, la falta de ductilidad, la ausencia de una trayectoria de carga bien definida y la irregularidad del edificio fueron los principales contribuyentes. Muchos utilizaban un sistema estructural híbrido compuesto por columnas de mampostería, vigas de hormigón y tableros prefabricados huecos. Este sistema fue responsable de un número desproporcionado de edificios derrumbados. En comparación, los edificios con estructuras de hormigón armado no dúctiles tuvieron un rendimiento ligeramente mejor. Muchos de estos edificios sufrieron daños significativos, pero no se derrumbaron. En los edificios con estructura de hormigón, la presencia de rellenos de mampostería introdujo modos de fallo adicionales. En muchos edificios, los muros de relleno terminaban en la primera planta, lo que debilitaba la planta baja. La falla de columnas cautivas también fue común como resultado de la fijación de muros de relleno de altura parcial a columnas de hormigón. Los tipos de daño observados ya se habían observado en muchas partes del mundo en terremotos anteriores. Afortunadamente, se han desarrollado metodologías de rehabilitación robustas, fáciles de implementar y rentables para mitigar estos fallos. Las herramientas analíticas, los datos experimentales y el conocimiento disponible constituyen la base de las rehabilitaciones sugeridas, cuyo objetivo es reforzar y aumentar la ductilidad de la estructura para proteger los componentes no dúctiles vulnerables. Existen opciones de rehabilitación tanto convencionales como innovadoras. Muchos edificios escolares y hospitalarios en Estambul, Turquía también utilizan el mismo tipo de construcción y, por lo tanto, son vulnerables al colapso. Para mitigar esto, el gobierno de Estambul, bajo los auspicios del Banco Mundial, ha desarrollado un programa para la rehabilitación de miles de estos edificios. En este esfuerzo, ingenieros locales y expertos internacionales colaboran para identificar edificios sospechosos (utilizando planos disponibles y visitas a terreno), evaluar las condiciones, diseñar una estrategia de rehabilitación e inspeccionar las obras para garantizar que el diseño, la construcción, el control de calidad y la garantía cumplan con los conocimientos actuales para un reforzamiento adecuado que garantice la seguridad de los edificios rehabilitados. Los autores fueron de los primeros ingenieros estructurales extranjeros en llegar a la zona e inspeccionar los daños. En este documento se presentan sus observaciones y recomendaciones para futuras medidas de mitigación.
HK Miyamoto1 y AS Gilani, Miyamoto International, Inc.
Akira Wada, Instituto Tecnológico de Tokio, Tokio, Japón

