
Material utilizado por Miyamoto Internationalen la implementación del Programa de Construcción de Resiliencia de USAID/BHA Ecuador (EBRP) 2017-2023
La vivienda asequible es un desafío multifacético, donde el costo y la escalabilidad son dimensiones clave. Sin embargo, un aspecto que a menudo se pasa por alto y se estudia poco es la integración de materiales y técnicas locales en las prácticas de construcción contemporáneas debido a su complejidad. Surge la pregunta: ¿Cómo podemos conciliar eficazmente la construcción de viviendas sostenibles con materiales locales, estrategias de diseño pasivo y desarrollo vertical a gran escala?
Existe una necesidad apremiante de investigación en este campo, ya que ciertos materiales, como el bambú, han mostrado propiedades prometedoras. Los estudios indican que el bambú no solo tiene un rendimiento muy alto, sino que también presenta una mayor resistencia a la compresión que el hormigón (Bala, Gupta 2023) y una alta resistencia a los terremotos (Hamot 2017) (Baghel 2017). Si bien el bambú se utiliza principalmente en Asia, se cultiva en muchos países. Por ejemplo, en Uganda, el cultivo de bambú está cobrando impulso, impulsado principalmente por los mercados de exportación. Sin embargo, su potencial para el uso local en la construcción de viviendas sigue sin explotarse, a pesar de su idoneidad como material de construcción sostenible y de alto rendimiento.
A medida que trabajamos hacia un futuro más sostenible, debemos centrarnos en reducir el uso de cemento y aumentar la dependencia de materiales naturales de origen local. Esto es especialmente importante, ya que la presión sobre los recursos seguirá impulsando el aumento de los precios de los materiales y la energía. Este cambio no solo fomenta el desarrollo de nuevas industrias y la creación de empleo, sino que también se alinea con los objetivos de preservación del medio ambiente y reducción de las emisiones de CO2. Estas acciones contribuirían directamente al logro de varios Objetivos de Desarrollo Sostenible, como el consumo y la producción responsables (ODS 12), la acción por el clima (ODS 13) y el trabajo decente y el crecimiento económico (ODS 8).
El reconocido arquitecto Francis Kéré ha ejemplificado la viabilidad de este enfoque a menor escala en Burkina Faso. Al construir edificios educativos con materiales íntegramente de origen biológico, demostró que las prácticas sostenibles son alcanzables.
Sin embargo, varios obstáculos dificultan la adopción generalizada de esta estrategia. Entre los desafíos se incluyen la reticencia de las poblaciones locales a adoptar materiales distintos al hormigón y el cemento, sumada a la falta de conocimientos técnicos y habilidades entre los profesionales del sector. Superar estos obstáculos requerirá un compromiso político genuino. Si el uso de materiales de origen biológico plantea limitaciones para la construcción vertical, deben explorarse soluciones alternativas para densificar las zonas urbanas existentes. El camino hacia la vivienda sostenible es complejo, pero promete no solo abordar las necesidades de vivienda, sino también fomentar la responsabilidad ambiental y el bienestar comunitario.
Acerca del autor

Laura Grelet es experta en vivienda y aprovecha su experiencia en políticas, finanzas y desarrollo de vivienda para crear soluciones de vivienda sostenibles e inclusivas. Centrada en los mercados emergentes, Laura integra análisis de datos, estudios de mercado y estrategias de vivienda innovadoras para abordar las necesidades críticas de vivienda asequible.
Licenciada en Ciencias Políticas de París con una Maestría en Ciencias (M.Sc) en Políticas Urbanas y una Licenciatura en Artes (BA) en Ciencias Políticas, Laura tiene una gran pasión por promover la equidad en la vivienda y mejorar el acceso a viviendas dignas y asequibles para las comunidades marginadas de todo el mundo.

