Repensar la vivienda para respetar la cultura de construcción local y proteger a las mujeres: Lecciones del Afganistán posterior al terremoto

Crédito de la foto: AP Images

En todo el mundo, los refugios para desastres se diseñan según las definiciones estándar de "casa" y "hogar", pero cuando las agencias humanitarias no reconocen las estructuras familiares y las tradiciones de construcción locales, los refugios resultantes no solo resultan inadecuados, sino que pueden generar nuevos problemas de seguridad. En Afganistán, no comprender plenamente la necesidad de una distribución de refugios adecuada a las necesidades locales ha tenido un coste considerable, especialmente para las mujeres.

Tras los terremotos en el sureste de Afganistán (junio de 2022), con el invierno a la vuelta de la esquina, los servicios de emergencia se centraron en proporcionar un techo seguro a las familias afectadas lo antes posible. Se construyeron rápidamente casas independientes de hormigón armado y tierra para satisfacer las necesidades inmediatas, pero en esta región, la unidad familiar no es la "casa" ni el "núcleo familiar", sino el recinto. 

Los complejos cuentan con gruesos muros perimetrales de pakhsa (principalmente de tierra cruda) construidos alrededor de cuatro o cinco habitaciones perimetrales con un espacio abierto en el centro. Si bien se han reconstruido más de 5000 casas con el apoyo de la ayuda humanitaria, la falta de apego a la distribución tradicional de los complejos ha generado escondites, pasillos estrechos y espacios abiertos reducidos que aumentan el riesgo de violencia de género. 

Sin la protección de muros perimetrales, muchas familias permanecen en refugios temporales fuera de sus aldeas, y muchas de estas nuevas viviendas permanecen desocupadas. Tras los recientes terremotos en el oeste de Afganistán (octubre de 2023), surge la oportunidad de aplicar las lecciones aprendidas en la región sureste y priorizar la seguridad de las mujeres.

Los muros compuestos amplían los servicios de refugio y mejoran el bienestar de las mujeres 

En muchos hogares afganos, las mujeres tienen la obligación cultural de permanecer en casa y, por lo tanto, estarían confinadas dentro de las estructuras de alojamiento proporcionadas. En cambio, el complejo es un espacio común para cocinar, abastecerse de agua, cultivar un huerto, cuidar el ganado y un lugar donde las mujeres pueden moverse, trabajar y socializar con sus familiares dentro de la seguridad y privacidad que ofrecen los gruesos y altos muros de tierra. Cuando esta comprensión se integra en las soluciones de alojamiento desde las fases preliminares, este espacio abierto puede preservarse. Esto no solo es crucial para mejorar la calidad de vida de las mujeres y prevenir la violencia de género, sino que también mejora el saneamiento, la nutrición y otros aspectos del alojamiento.

Para el bienestar y la protección de las mujeres, las recomendaciones para el diseño de refugios incluyen:

  • Espacio abierto central. Los espacios aislados pueden aumentar la probabilidad de violencia de género. Los espacios abiertos también permiten actividades agrícolas y permiten que los niños jueguen bajo la supervisión de sus mayores.
  • Una entrada al complejo visible desde todas las estructuras. Esto garantiza que todos los residentes sepan quién entra.
  • Espacios compartidos para cocinar, beber, higienizarse y cultivar. Esto permite a las mujeres cubrir las necesidades básicas de sus familias y tener la oportunidad de moverse con seguridad y socializar.

Tanto las técnicas de construcción como los diseños son importantes 

En múltiples ocasiones, los refugios proporcionados alteraron la distribución tradicional del complejo, además de incorporar materiales de construcción incompatibles que plantearon riesgos estructurales. A continuación, se presentan recomendaciones para adaptar de forma segura los refugios con la incorporación de materiales de construcción locales (vernáculos):

  • Los muros de pakhsa y khama-hashtag (muros tradicionales de tierra cruda) no deben construirse a menos de 15 cm de estructuras de hormigón. El hormigón armado se comporta de forma diferente a los materiales de construcción tradicionales durante los terremotos. La interacción entre el hormigón armado y los muros de tierra podría causar daños a las estructuras. Al dejar suficiente espacio, ambas estructuras pueden moverse libremente entre sí.
  • Se recomienda la práctica tradicional de cubrir con tierra la parte superior de los muros cuando la lluvia o la nieve puedan entrar entre los muros existentes y los nuevos y causar problemas de humedad que debiliten las estructuras de tierra.

El refugio va más allá de cuatro paredes y un techo, y los profesionales del sector deben esforzarse por mejorarlo, incluso en las situaciones más urgentes. Debido al enfoque estandarizado del sector humanitario, la vida de los afganos se ha visto alterada y un gran número de mujeres carecen de la movilidad que tenían dentro de sus hogares. Los profesionales del sector deben equilibrar la necesidad de refugios urgentes con la necesidad de desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades locales y culturalmente relevantes, en colaboración con las poblaciones afectadas. Esta situación en el sureste de Afganistán subraya la necesidad de priorizar el diálogo y reevaluar los enfoques colaborativos de refugio, y puede servir de guía para los esfuerzos humanitarios actuales tras la serie de devastadores terremotos en el oeste del país.

Zubair Hashmi, Héctor Esteban y Lucienne Noel trabajan para Miyamoto International, una empresa de ingeniería sísmica y gestión de desastres que trabaja en refugios y reconstrucción en el sudeste y oeste de Afganistán, así como en comunidades afectadas por desastres en todo el mundo. 

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